Una joven mujer dopada fue botada en una calle de «Tierra Prometida» y esa es la modalidad que emplean.
Esperamos que la mujer encontrada inconciente en una calle del asentamiento «Tierra Prometida» (Nuevo Chimbote) no haya sido víctima de la organización criminal de la «fiesta del terror», aquella que organiza fiestas privadas para dopar a sus invitados y seguidamente violarlos, sea hombre o mujer, grabar las grotescas escenas de ultraje sexual que luego los venden a depravados en el extranjero.
Esa organización todavía existe a pesar que varios de sus miembros están presos en el penal de Cambio Puente y uno está prófugo tras la muerte del joven Andrés Rodríguez Cruz el 23 de marzo del año pasado.
Y es que la red criminal de pornografía virtual es basta y tiene otros miembros que se desconocen sus identidades y es precisamente esta la ventaja que tienen para poder seguir con sus actividades ilícitas en agravio de otros jóvenes que inocentemente aceptan las invitaciones a estas fiestas privadas.
Fuentes confiables nos indicaron que esta red criminal es internacional debido a que la demanda de videos pornográficos proviene del extranjero y pagan interesantes sumas de dinero por imágenes pornográficas.
La red criminal que seguiría operando en Nuevo Chimbote, Chimbote y otras ciudades del país opera con jóvenes interesados en ganar dinero fácil quienes convencen a chicas o chicos, sobretodo a conocidos y amigos a participar de estas fiestas privadas ocultándoles la verdadera intención.
Una vez que logran su objetivo llevan a sus víctimas en estado inconciente en vehículos y los arrojan en cualquier calle de la ciudad. Quien vea a estas personas inconscientes en la calle pensaría que fueron pepeados o pepeadas con intenciones de robarles, pero no está lejos la posibilidad de que sean víctimas de la red de pornografía porque esa es su modalidad.
Y esto no es exageración, pues así lo han referido algunas de las víctimas que recuerdan haber llegado a las fiestas privadas y luego haber despertado en la calle. Días después se enteraban de los ultrajes a los que fueron sometidos cuando los depravados les enviaban imágenes para extorsionarlos.
No es uno o cuatro las víctimas de esos depravados, son muchos más de Chimbote y de Nuevo Chimbote los que han caído en sus redes confiados en el encanto de jóvenes mujeres o en la misma amistad.





